La importancia de levantar la mano

En el mundo empresarial, las «cabezas pensantes» están siempre dando vueltas a cómo hacer las cosas de forma diferente, con mayor calidad, de una forma más eficiente y/o que aporten un valor diferencial a los Clientes y/o frente a la competencia.

En muchas ocasiones se forman grupos de trabajo con personas que ocupan una posición determinada en la compañía y que no son los que están gestionando de primera mano los aspectos que se quieren desarrollar y, posiblemente, ese puede ser un primer error.

Si nos centramos solamente en la evolución de la parte interna, es decir, sin incluir lo que el Cliente o el Mercado necesita o espera (no olvidemos que esto es lo más importante), las personas que más tienen que aportar son aquellas que hacen esas transacciones que van a llegar al Cliente. Seguro que muchos de ellos tienen grandes ideas para poder mejorar y/o agilizar estas operaciones.

Antes de seguir, es necesario aclarar el término «grandes ideas«. Situándonos en los dos extremos de una idea tenemos:

1. El cambio radical que convertirá el proceso de la transacción en algo sustancialmente diferente y que, posiblemente, exija una inversión económica importante además de tiempo en la fase de implantación.

2. El cambio simple que no implicará cambiar apenas el proceso y que se realizará con un coste cero o muy bajo y de forma muy rápida.

Ambas opciones pueden ser igual de válidas, lo que habrá que tener también en cuenta es la frecuencia con las que se aplica la mejora y calcular los resultados.

Para el primero de los casos, nos podemos estar planteando desarrollar una máquina que nos genere un ahorro de 2 horas en el proceso de producción de un coche, incrementando la producción anual en un 10%  y manteniendo el resto de los costes.

En el segundo de los casos, podemos comentar el conocido caso de American Airlines que en la década de los 80 consiguió un ahorro de 40.000 $ al año por avión al suprimir una aceituna de los menús de primera clase.

Como caso intermedio, tenemos que esta misma compañía aérea en el año 2007, decidió sustituir los carritos de bebidas por unos más ligeros (ver artículo). Para ello sí realizó una inversión para conseguir los nuevos carritos, aunque esta no fue muy elevada, y su tiempo de implementación tampoco fue inmediato, pero logró un ahorro en combustible de 2,8 millones de dólares al año.

Existen muchas ocasiones en las que nos empeñamos en reinventar la rueda dentro de las organizaciones o se inicia un proceso para buscar mejoras, y en muchas ocasiones tenemos soluciones mucho más simples y económicas, y que además harán la vida mucho más fácil a las personas que las gestionan.

Escucha a las personas que trabajan en el día a día para mejorar estos procesos, es posible que tengan ideas simples que aporten mucho.

A estas personas lo que les tenemos que pedir es que levanten la mano y que compartan sus ideas. A partir de ahí hay que acompañarlas en el análisis y desarrollo de la idea (ellos no son expertos en esta parte), así como ver los mecanismos necesarios para implementarlas. Evidentemente, también hay que motivarles para que hagan sus aportaciones y «recompensarles» por las mismas.

Recordar que no hay ideas buenas ni malas, todas las aportaciones son positivas. Os dejo un ejemplo de ideas «estúpidas» que han triunfado. Aprovecha el #talento de tu organización.

También es muy importante que exista un feedback y se dote de personas y presupuesto para desarrollar las ideas, de lo contrario el ejercicio de generar ideas se puede volver en nuestra contra y ser percibido de forma muy negativa.

Ánimo y a levantar la mano!!! 👋

¿Cómo dirigir un proyecto con reuniones no presenciales?

La situación actual nos ha llevado a trabajar de forma más telemática y hemos pasado de tele trabajar uno o dos días, en el mejor de los casos, a trabajar casi el 100% en este formato, y ello nos exige cambiar nuestra forma de interactuar con compañeros, Clientes y proveedores.

Si dirigir un proyecto con reuniones presenciales tiene sus «retos» estos aumentan de forma considerable al tener que comunicarnos constantemente a través de medios digitales. En esta situación es mucho más importante que todos los integrantes sean mucho más disciplinados y aprender a trabajar de una forma distinta.

Trabaja la planificación y el desarrollo de la reunión; circula el acta y realiza seguimiento

Los trabajos a realizar por el Proyect Manager son muy importantes, y tiene que ayudar a tener un orden, dirigir al equipo para conseguir los objetivos y velar por la eficiencia de las reuniones.

Por todo esto, en las reuniones de seguimiento hay ciertos aspectos que hay que cuidar al máximo como:

  • La planificación de las reuniones con:
    • Asistentes necesarios y «reducidos».
    • Envío de convocatorias con tiempo suficientes a la misma.
    • Orden del día o puntos a tratar. Objetivos claros.
    • Recopilar información de trabajos previos y compartirlos antes de la reunión.
    • Tiempo de la reunión: suficiente para tratar todos los puntos y que no exceda de 1 hora.
    • Material necesario para desarrollar la reunión.
  • El desarrollo de la reunión:
    • Puntualidad en el inicio de la reunión.
    • Respetar el turno de palabra.
    • Tratar temas que afecten a la mayoría de los asistentes. Si hay temas más particulares o a trabajar entre un porcentaje pequeño de los asistentes, este se trabajar de forma individual y fuera de la reunión.
    • Concretar tareas a desarrollar posteriormente, dejando claros los responsables y fechas objetivo.
    • La reunión no se utiliza para hacer tareas, como puede ser el acta, mientras que el resto de asistentes esperan a poder tratar el siguiente punto.
  • Después de la reunión:
    • Circular el acta con lo comentado, los acuerdos, las cosas a desarrollar, sus responsables y fechas objetivo. Esto se debería hacer en las próximas 24 horas a la reunión.
    • Próxima convocatoria (lo antes posible).
    • Hacer seguimiento a las cosas a desarrollar.
    • Actualizar y circular los avances para conseguir que la próxima reunión sea lo más efectiva posible.

A las reuniones se va con los deberes hechos.

Como regla general, e independientemente del formato de la reunión, los asistentes a la reunión tienen que ir con «los deberes hechos», ya que las reuniones no son para trabajar cosas individuales o de grupos pequeños. El trabajo previo a la reunión es básico.

Los asistentes a una reunión tienen que tener claro que cada reunión tiene un coste directo así como un coste de oportunidad.

Recuerda que hay muchas reuniones innecesarias y muchísimas improductivas. Esto genera frustración en la mayoría de los asistentes.